Ahora que ya sabéis que existo, voy a intentar contar algo que he percibido hoy.
He ido a la capital con mi familia esta mañana y por la tarde hemos visitado un centro comercial. Yo ya sabía que la gente, los sábados y los domingos, suele pasar los momentos de ocio en los centros comerciales. Pero una cosa es saberlo y otra verlo. Me ha recordado aquel pasaje de la Odisea donde el barco de Ulises (Odiseo) pasa cerca de la isla de las sirenas. Me he sentido impotente. Toda esa gente, niños incluidos, paseando apacible e inadvertidamente rodeados por el terrible canto de las sirenas. Directamente a la perdición, sin mástil al que amarrarlos. Las mismísimas Scylla y Charybdis palidecerían ante tal espectáculo. ¿Por qué hemos dejado que nos conviertan en esto? :'(
¡Alejaos de las sirenas!